AQUEL AÑO DE 2009

COLUMNA ACERTIJOS

SABADO 6 DE ABRIL DE 2019

GILBERTO HAAZ DIEZ

 

 

AQUEL AÑO DE 2009

En el año 2009 hice un viaje a Roma. Los fines de semana, sábado, recapitularé algunos de estos viajes. Va el del día.

EL COLISEO (EN ROMA)

Ando en Roma. Bajo el Metro en la terminal Colosso, dos paradas de la terminal. Veo a una gente cruda. Al trepar las escaleras de las salidas, ante mis ojos, imponente y majestuoso el Coliseo de Roma. Tiro unas fotos. Deteriorado su frontispicio, todo lo de su alrededor con la mugre que genera la polución. Hay cola, a formarse y sacar el tiquet. Con 16 euros visita con guía que habla español, una madrileña guapetona. Nos da un aparatito como Nextel. Escuchamos su relato. El Coliseo es una de las joyas de Roma y símbolo del Imperio. Hecho en el año de doña Catuta (70 ó 72 después de Cristo), sirvió para las grandes batallas de los gladiadores y es, por su modernidad, aunque fue hecho hace años, el esquema que sirvió para que los grandes estadios se construyeran con esas características. Uno entra y ve su magnitud, las partes del mármol que aún quedan con vida porque, cuando caía uno y otro imperio, la plebe iba a desmantelarlo para edificar sus viviendas tipo Infonavit, dicen que muchas de esas partes de mármol sirvieron también para edificar la Basílica de San Pedro, Hace un calor del demonio, hay que tomar agua a todas horas.

LA TOUR

Termino mi tour, voy enfrente a un restaurante a atemperar el calor. Veo a la gente caminar, tienen un turismo extraordinario, me imagino que eso los hace tener economía saludable, eso y las grandes pasarelas con sus afamados estilistas de la moda. Pero me sorprende lo sucio de la ciudad, y el mal carácter de su gente, de unos muchos porque las romanas saludan y sonríen. Cada mañana salgo con el PH arriba y la bilirrubina al suelo, pues un empleado de la administración se pone roñoso. Pobre, le digo cambia tu mal carácter, así no te vas a casar. Hay que andar con cuidado porque el idioma español es entendible, como uno medio entiende el de ellos. Muchos rumanos y croatas laborando por aquí.

LA ROMA SUCIA

Roma está sucia. En lugar de que Berlusconi ande de cama en cama y de piernas en piernas con las bambinas ragazzas, y de escándalo en escándalo, debía preocuparse por su ciudad, y también, claro, por su país. Hace un calor de la fregada. 35 grados a la sombra. Parecería que estuviéramos en Tierra Blanca, aunque aquí seco el calor. Llegamos a Italia y lo primero es ver su ciudad milenaria, sitio donde los Césares enseñorearon su poder y donde tienen un Papa de pilón, por si algo faltara para ser grandes. Visita obligada en la tour de los buses turísticos, los que cobran unos 13 euros por vuelta. Ciudad cara, más cara que Madrid y quizá que París. El Euro domina y a uno, a los de América, la convertibilidad nos mata.18 y pico por uno, para morirse. Aunque el viejo refrán de viajero suele decir: “Si conviertes, no te diviertes”. O sea que a olvidarse de eso. Tomo un vuelo económico, como los aviones de mi exgobernador de las estrellas, Miguel Alemán, se llama Vueling y llegamos en dos horas del aeropuerto de Barajas al Leonardo Da Vinci, en la zona de Fiumicino.

LA BASÍLICA

Entrar a la Basílica de San Pedro representa un ritual único. Lo hago ahora por las tumbas de los Papas, recorrido que hice no hace mucho, sigue igual aunque con muchos menos turistas, las filas avanzan rápido y sorteando el calor se entra al fresco de esos nichos donde descansan muchos de aquellos que llevaron las riendas de la iglesia y que han merecido tumbas reales. La de Juan Pablo Segundo sigue siendo la más visitada, es decir, está en la fila pero la gente se detiene cuando ve su nombre. Frente a él está su antecesor, el que cuenta la leyenda que se lo escabecharon allí dentro en una conjura criminal, Juan Pablo primero, el Papa de la sonrisa. La seguridad prohíbe las fotos y hace que uno apresure el paso. Luego, al foro central, a la inmensidad de su Basílica y a ver La Piedad, la gran obra de Miguel Ángel. Los turistas, respetuosos, poco se habla y aquellos que portan gorra contra el sol se la quitan. Es el mayor santuario de la iglesia católica, y se venera. Allí mismo donde Benedicto oficia misa y dispone de los esquemas para llevar por buen rumbo esa institución que es la única que ha permanecido de pie dos mil años. La única. Los imperios cayeron y ellos se quedaron.

HOTEL CHAFA

De la Basílica a la fuente de Trevi, de la Plaza de España al Coliseo romano, aquel que, construido para 50 mil personas, en la época que tenían un millón de habitantes, era el deleite de la perrada cuando se escenificaban las peleas entre ellos, tiraban a uno que otro disidente o esclavo a los leones hambrientos. O los gladiadores medían sus armas. Todo es historia pura, llegada medio atropellada porque la agencia de viajes madrileña nos puso en un hotel bien jodido, de los que se le cayeron las estrellas y cómo lo habíamos pagado desde endenantes, diría Minga, pues a aguantarse un poco. Hay días así. Con decirles que es de cuatro pisos y llegó más rápido Neil Armstrong a la luna que este elevador en sus quince metros. Hay que darle un empujón con todo. El aire acondicionado puja, pero hay que aguantar. Mañana será otro día. Al mal tiempo buena cara, decía el filósofo cuenqueño llamado Kamalucas (qepd).

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