AQUEL RICKY RIQUIN

COLUMNA ACERTIJOS

LUNES 27 DE JULIO DE 2020

GILBERTO HAAZ DIEZ

 

 

*Días nebulosos y de muchas intrigas. Camelot.

 

 

AQUEL RICKY RIQUIN

 

 

Atrás quedaron los días cuando en la campaña presidencial, el candidato AMLO hizo escarnio y burla de Ricardo Anaya, llamándolo Ricky riquín, canallín. Venían tiempos tempestuosos para el candidato del PAN, que cometió un error, como Colosio, habló antes de tiempo y desde la perversidad de Los Pinos le arrimaron todos los caballos y le encontraron por allí una compra de una bodega y la antigua PGR se fue tras él, como si fuera un capo de la delincuencia organizada. Todo porque en los debates decía, con firmeza, que metería a la cárcel a Peña Nieto, si ganaba. Y el muchacho del copete se asustó y le implementó una campaña terrible, atroz, despiadada, como las que suele hacer el sistema cuando decide avasallarte. Es cierto que Anaya se veía lejos de ganar a AMLO, pero era el candidato más cercano, José Antonio Meade se había derrumbado y solo quedaba la esperanza panista. Cada que iba a declarar Anaya en compañía de Diego Fernández de Cevallos y un grupo de abogados, se le restaban puntos a su campaña y eso originó que Morena ganara el Congreso con una gran mayoría. Fue una de las grandes traiciones de Peña Nieto, dicen los opositores a su gobierno, salvarse él o salvar a la patria, o jugar con imparcialidad. Por eso goza de impunidad. Ahora, años después, cuando el huamachito no florece por el Coronavirus, le volvieron a soltar los caballos y Emilio Lozoya Lozoyín, canta como si fuera barítono en la Ópera del hospital Ángeles y lanza señalamiento directo contra el excandidato Anaya. Ricardo ya no representa temor ninguno, es un panista que, al perder la elección se refugió en el anonimato y se fue a vivir bajo las sombras del olvido, por eso es muy sospechosa esta cacería, en los tuiters, donde la vida no vale nada y se dan justos y vengadores, una tuitera expresó que eso era parte del convenio de AMLO y Peña Nieto, hacer hablar a Lozoya en contra del PAN. Porque mientras no veamos a Peña Nieto ni a Videgaray venir a declarar ante un juez, todo eso es un chorizo toluqueño, o un culebrón, como dicen en España. O una jalada, manito, como diría un cuenqueño. Anaya se deslindó en el mismo diario, Reforma, de que hubiera aceptado algún cochupo. Fin del primer drama de la miniserie de Netflix. To be continued.

 

 

ANÉCDOTA PRESIDENCIAL

 

 

Cuando el presidente americano, Calvin Coolidge, visitó una granja, su mujer preguntó al granjero que cuántas veces efectuaba un gallo el acto sexual. «Docenas de veces», contestó. La mujer le dijo: «Hágame el favor de decírselo a mi marido». El presidente, informado, preguntó al granjero: «¿Siempre con la misma gallina?» «Oh, no señor», contestó el guía, «con una diferente cada vez». Entonces el presidente dijo: «Informe de eso a la señora».

 

 

UNA DE MITERRAND

 

 

El 23 de enero de 1988 Mitterrand descendía la gran escalera del Elysée cuando se cruzó con el autor de su biografía. Se paró y dejó caer: “No entiendo por qué está usted escribiendo un libro sobre mí”. “Porque–contestó el autor– va usted a presentarse para la presidencia”. “No tiene ni idea –contestó con tristeza– no soy más que un buen viejecito. No tengo porvenir. Estoy acabado”. Miterrand se presentó y ganó la elección.

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