CRONICA DE TIERRA BLANCA (24 AÑOS)

COLUMNA ACERTIJOS

LUNES 13 DE ABRIL DE 2015

Gilberto Haaz Diez

 

*De Arthur Miller: “Un buen periódico, supongo, es una nación hablando consigo misma”. Camelot

 

 CRONICA DE TIERRA BLANCA (24 AÑOS)

 

Llego a mi aldea y me encuentro buenas nuevas. Unas medias malonas, un tipo agarró un helicóptero y le costó la chamba. Alejado de mi realidad pueblerina, donde constantemente rolo entre Orizaba y Córdoba, Veracruz y Boca del Rio. Xalapa y la Cuenca del Papaloapan. Me pongo al día. De México, en el extranjero nada, puras cosas malas, la numeralia de la muerte y las quejas de los de Ayotzinapa (vivos se los llevaron, vivos los queremos) Cumple Crónica de Tierra Blanca 24 años. Un diario hecho con el esfuerzo y con la labor cotidiana de informar a los lectores. Nació como todos los proyectos, muy modesto, en una prensa plana y cómo se podía había que estar en la calle. Luego, cuando el apoyo de los lectores llegó y creció en publicidad y tiraje, se convirtió en diario con su rotativa y su edificio, modestos pero laborando en orden. Ha dado empleo a cientos de gente, los directos y los indirectos. Los voceadores, cada mañana, algunas veces con sol de 45 grados, otras con lluvia pertinaz (¿qué demonios será pertinaz?) salen con su tambache de periódicos a las entregas domiciliarias y a las esquinas o a los cruceros o adonde se pueda. En bicicleta o diablito. El asunto es venderlos, ganar su comisión y llevar el sustento diario a casa. He sabido de casos donde una madre por vender el diario, pudo darle carrera a una hija, y otros los tienen en las escuelas y en la vida positiva, esa caprichosa vida de Lara. Suelo dar mi vuelta por mi pueblo, de vez en cuando, y veo a esa gente que trabaja: columnistas, trabajadores de talleres, rotativas, comentaristas, secretarias, fotógrafos, los de limpieza, todos hacen un todo exitoso para poder llevar todas las mañanas el diario a las manos de los lectores. 24 años son casi 9 mil días de bregar por la información. De sufrir, a veces, cuando las máquinas truenan y la mano del hombre tiene que apurarse para que, por la mañana se pueda leer con comodidad.  Chesterton decía, hablando de periódicos: “El periodismo consiste esencialmente en decir ‘lord Jones ha muerto’ a gente que no sabía que lord Jones estaba vivo”. Descubrir la verdad, informar con veracidad. Hubo tiempos, como todo en los medios impresos, que el poder de gente sin escrúpulos quería desaparecerlo, borrarlo del mapa,  como se ha intentado en muchos otros sitios. Algunas manos poderosas lo intentaron. No se pudo, el Diario allí sigue, en la lucha diaria, en la brega, en el camino de la información. La Prensa es la artillería de la libertad, dijo alguien por allí, en 24 años habrán pasado muchísimos alcaldes pueblerinos, quizá unos 8, unos pasaron de panzazo, otros muy mañosos, muy corruptos. De todo se informó a su debido tiempo. También había que agacharse con tiento cuando allí llegó la gente mala. Nada peor que ejercer un periodismo de libertad cuando los vientos soplan con maldad. Crónica lo ha hecho bien. Hay un buen equipo que sigue en el trabajo. Un equipo que con honestidad informa y comenta lo que tiene a la mano. Con sus sapiencia y limitaciones. Es un diario muy revolucionado, con su página de Facebook y Twiter y en Internet, con muchísimos piquetes de lectores. Tierra Blanca fue un emporio ferrocarrilero. Y muchos de sus hijos emigraron, algunos lo leen vía Internet desde el DF o cualquier parte de la Republica, otros desde la poderosa nación americana, en Estados Unidos, donde allá suman el esfuerzo de los trabajadores cuenqueños a esa economía número uno del mundo. La región tiene un buen Diario y una buena estación de Radio (XHJF Radio Mas), que hermanadas hacen un buen grupo informativo.  Larga vida a Crónica de Tierra Blanca, y a mi hermano Enrique, su director, nunca desfalleció, ni en momentos críticos, felicitaciones a él y a su familia por el esfuerzo conjunto. Y a todos los trabajadores, voceadores, a todos sigan por ese camino. El pueblo y la región los necesita. Larga vida, y que vengan otros 24, por lo pronto.

 

EN MI ALDEA

 

Llego y contacto a mis contactos. Al primero, por ser el político más encumbrado, Javier Duarte de Ochoa, le envié un saludo. Con el exgobernador Fidel Herrera Beltrán, vía Blackberry. Supe que su hijo Javier Herrera Borunda atrapó una plurinominal, con la ayuda de dos gobernadores, el Anahí de Chiapas y el de Veracruz. Qué bueno, es un político joven, buen muchacho. En el avión de regreso, con 11 horas en vuelo leí una entrevista en el semanario del diario El País, a Jill Abramson, la primera mujer en dirigir el prestigiado diario The New York Times. No tiene desperdicio. La comento pronto en su totalidad. Mujer que fue ascendiendo peldaño por peldaño hasta llegar a la cumbre y ser despedida por el dueño, Arthur Sulzberger, porque, decía que era rebelde y de mal carácter. Se habla de que uno de los problemas del periodismo es la falta de relatos bien escritos, se le pregunta. Jill responde: “Se están produciendo grandes cambios, pero los principios siguen siendo los mismos. Hace más de 100 años el famoso poeta Matthew Arnold definió el periodismo como el arte de contar historias con un fin, con un sentido, y creo que es una buena definición. El apetito por leer reportajes así, bien contados, es mayor que nunca. Los lectores quieren que los periodistas les cuenten grandes relatos que aborden cuestiones serias”. Por tres años fue un símbolo para las mujeres de todo el mundo. No era cosa menor que una mujer dirigiera el poderoso The New York Times, ese diario que tiene siglo y medio de historia y al que nuestro ricachón, Carlos Slim, ya le metió una mordida-tajada tiburonera, convirtiéndose en accionista del periódico.

 

PAPA OBAMA

 

Papá Obama está en la VII Cumbre de las Américas en Panamá, respetado, amado y repudiado por el chófer locochón llamado Nicolás Maduro, ayer mismo los diarios lo retratan sentado de pierna cruzada, como un star basquetbolista a la Michael Jordan, sonriente, viendo de frente a Raúl Castro, el longevo heredero de la dictadura del otro Castro, Fidel. Se chocholearon y tiraron sus rollos. Castro dice que es un hombre honesto, y Papi Obama que quiere todo con él, como el comercial ese de la tele: ‘yo quiero todo contigooo’. Qué bueno por la Isla, donde han vivido rezagados, como país de quinta, sin tecnología de punta, casi con señales de humo. Que pronto camine todo exitosamente, en Cuba. Donde los vientos del cambio soplan, para bien.

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