EL GOBER NO SE VA

COLUMNA ACERTIJOS

VIERNES 25 DE ENERO DE 2018

GILBERTO HAAZ DIEZ

 

*Del espionaje: “¿Seguro que no nos está escuchando?”.  Camelot.

 

EL GOBER NO SE VA

 

Ocurre en muchas ocasiones, cuando los gobiernos cambian y llegan nuevas tendencias a gobernar. Hace no mucho, en las ‘benditas redes sociales’ comenzó a circular el rumor de que el gobernador Cuitláhuac García Jiménez se iba al gabinete de AMLO, como una forma de salida de ahuecar el ala, decían los cibernautas. Y nombraban hasta quién se quedaría en su lugar. Comenzaron con el secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros Burgos, hombre muy cercano a López Obrador, dice su curricula, al igual que nacido en Otatitlán, en plena Cuenca del Papaloapan, aunque algunos cuenqueños de Tierra Blanca dicen que nació con ellos, pero lo asentaron en Otatitlán. Nadie desmintió ese rumor y crecía, crecía (Hoy corté una flor y crecía, crecía). Tuiteros como Don Llévelo, muy leído, casi lo firmaban con tinta sangre del corazón, y exponían que AMLO no recibía al gobernador de Veracruz y por ahí le daban vuelo a la hilacha. Como esa hipótesis no resultó, se fueron por la otra, comenzaron a promover al senador Ricardo Ahued Bardahuil (18 de abril de 1957, edad 61 años, Pachuca de Soto, Hidalgo) que tiene apellido de batería o aceite de coche y no es veracruzano, pero ha sido alcalde jalapeño y diputado por otros partidos, ahora abrazó a Morena y vive sus días felices. Ahued se deslindó. Dice que él por ahí no va. Que Veracruz tiene gobernador y no le entra a esa jiribilla. Más o menos así. Empresario respetable, está con el bat al hombro como seguro están otros muchos. La historia quizá ahí no termine. Los rumores ahora en las redes no los contiene nadie. Ni periódicos, ni radios ni televisoras, ni páginas de Internet.

LOS ARCHIVOS DE X-FILES

Anunció el todopoderoso presidente AMLO, que en estos días firmaría el Decreto presidencial donde dejaba que los famosos Archivos del CISEN se abrieran al público, para que historiadores y quienes quisieran tuvieran acceso a ellos. Incluido el archivo personal de él, que debe tener 400 mil fojas, diría un abogado. ¿Qué tanto no habrá allí? Es la cara y la historia de la nación, desde los tiempos del difunto Fernando Gutiérrez Barrios, cuando la desaparecida DFS (Dirección Federal de Seguridad), que Wikipedia informa operaba casi clandestinamente desde 1947, creada por Miguel Alemán Valdés, padre del gobernador del canal de las estrellas. No operaba clandestinamente, es un decir, operaba con control de la secretaria de Gobernación para espiar a los contrarios. Allí, entre esas paredes donde personajes muy malos vivieron la vida loca espiando las alcobas de los políticos, que dormían a pierna suelta con otros personajes, la infidelidad desde los presidentes de la República hasta el más humilde regidor de pueblo. Todos estaban ahí. Gutiérrez Barrios era como J. Edgar Hoover, el poderoso director del FBI, tipo malo, que tenía los expedientes de todos los presidentes, incluido JFK y el de su hermano Bobby cuando empiernaban ambos a la Marilyn Monroe. Por eso nadie pudo quitarlo de su sitio, solo la muerte cuando se lo llevó a sus 77 años. Durante 37 años gobernó ese FBI con chantajes sexuales, desde los que salían del closet hasta las alcobas endiabladas.

LA CARA OCULTA DEL CISEN

En la época de Gutiérrez Barrios, la DFS, que tenía como logo un Tigre, vivió su vida loca de desapariciones, hasta que en 1984 Miguel de la Madrid dijo ya basta, y la borró del mapa. Dejando a mucha maluria en la calle, los secuestros y chantajes subieron al cien por ciento en el DF. J. Edgar Hoover sobrevivió a 8 presidentes, chantajeándolos, a la muerte de Kennedy,  Lyndon Johnson quería deshacerse de él, pero cuando le puso el expediente presidencial, sobre el escritorio de la Casa Blanca, en el salón Oval, Johnson le dijo: “Ahí te quedas, manito”. Gutiérrez Barrios por ahí andaba, lo premiaron, de director de Capufe se fue a la gubernatura de Veracruz y de ahí a la secretaria de Gobernación, invitado por Carlos Salinas para dar un quinazo endiablado, luego, cuando se le movía la colita y quiso ser candidato a la presidencia, Salinas lo paró de tajo. Le dieron la senaduría y murió a poco tiempo de tomar posesión, para gusto de la suplente, Noemí Zoila Guzmán Lagunes, una veracruzana que frutas vendía, ciruelas, chabacanos, melón y sandía. La DFS tuvo como directores a gente dura. Era el México de las desapariciones de guerrilla urbana y políticos adversarios, desde el hijo de doña Rosario Ibarra hasta la muerte del periodista Manuel Buendía, ordenada por uno de ellos, José Antonio Zorrilla Pérez, aquel que, cuando fue detenido, el procurador Morales Lechuga fue a aprehenderlo con riesgo de su vida. Los nombres de sus directores: Capitán Fernando Gutiérrez Barrios (1965-1970) Capitán Luis de la Barreda Moreno (1970-1977), a este hombre Gutiérrez Barrios lo trajo a Veracruz cuando fue gobernador, a dirigir la seguridad. Javier García Paniagua (1977-1978), el más temerario, hombre bragado, hijo de militar y secretario de la Defensa, es conocido porque cuando exponían de que los dinosaurios eran unos hombres viejos, dijo que sí, que eran dinosaurios porque tenían unos ‘huevotes’ bien grandes. Teniente Coronel Miguel Nazar Haro (1978-1982), este solo de oírlo, temblaban. Lic. José Antonio Zorrilla Pérez (1982-1985), aun en la cárcel acusado de la muerte del periodista Manuel Buendía y el último de la lista, Capitán Pablo González Ruelas (1985).

Ahí esta parte de esa historia. Veremos qué nos enseñan los archivos secretos del CISEN.

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