EL INMORTAL CHARLOT

chaplin

EL INMORTAL CHARLOT

 

RETRATOS

10 DE MARZO DE 2018

GILBERTO HAAZ DIEZ

 

 

De Charles Chaplin se cuentan muchas historias. Una de ellas es que, al ir caminando un día por un pueblo pequeño, vio un anuncio donde se buscaba un doble de Charles Chaplin. Fue, se cambió con su atuendo original, llegó al concurso y ganó… el segundo lugar. Para que se vea que no todo sale cuándo se quiere. Utilizaba frases que se volvieron célebres. Una de ellas lo retrata: “al final de cuentas, todo es un chiste”. Actor británico, afamado, Charles Chaplin (1889-1997) vivió tórrido romance con bellas mujeres de la meca del cine. Cansado de ellas, un día se le apareció Oona O Neil, hija del gran dramaturgo, Eugene O Neil, y fue el amor y su compañera de buena parte de su vida. Admiraba a Cantinflas y cuando podía le elogiaba. Fue el gran mimo del cine mudo, el genial Charlot. Aquel de El vagabundo y Tiempos modernos y El chico y El gran dictador, entre muchas que realizó. El bombín y el bastón admiraron a una generación que un día lo vio partir, exiliado y asustado por la persecución del Macarthismo, cuando los Estados Unidos luchaban contra su sombra en busca de fantasmas comunistas hasta debajo de sus alfombras. Tiempo después, en los últimos años de vida, Hollywood lo recordó y le entregó un Oscar, que Charlot recibió emocionado y ovacionado de pie por los grandes del acetato. Entre Candilejas se fue. Entre Candilejas vivió su grandeza. Entre Candilejas lo adoramos. Se le recuerda como un inmortal, como aquel Charlot, que caminaba bamboleándose rítmicamente, entre Candilejas.

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