EL REPUDIADO DE HARVARD

COLUMNA ACERTIJOS

SABADO 7 DE SEPTIEMBRE DE 2019

GILBERTO  HAAZ  DIEZ

 

 

EL REPUDIADO DE HARVARD

 

En México no se sabe qué hacer con los ex presidentes.  AMLO llegó y les quitó las becas presidenciales, y las escoltas. Los dejó viendo cuadritos. Leí alguna vez que  “el viejo chiste es que los ex presidentes son como los jarrones chinos: todo el mundo dice que son muy valiosos pero nadie sabe qué hacer con ellos”. Cuando terminan su mandato, por lo regular son expuestos a una cacería de brujas sobre su humanidad. Vean en el espejo el caso de Peña Nieto, mi Lord. En el priísmo eran muy comunes esas vendettas. Se iban y al otro día, el que llegaba, que normalmente se suponía era su amigo o compañero de sector y de partido, le lanzaba todo el aparato de poder en su contra. A desacralizarlo y a hacerlo trizas. Los vivos aún sufren. A Echeverría le persiguieron los fantasmas y muertos de 1968 y entre tribunales, ya viejo, lidió con propios y extraños. Le dieron por cárcel su casa y luego le reivindicaron. Carlos Salinas, al terminar sexenio, se iba como campeón, parecería que ganó la Serie Mundial como los Yankees y una mañana, todo enojado, Ernesto Zedillo le apagó la luz y lo hizo peregrinar por el mundo como un paria, una gente sin nacionalidad. Salinas nunca se lo perdonó y hoy, amparado con quiénes se pueda, le reviven al buen Ernesto la matanza de Acteal, lo quieren llevar de paseo a la Corte Penal Internacional (La Corte Penal Internacional, llamada en ocasiones Tribunal Penal Internacional, es un tribunal de justicia internacional permanente cuya misión es juzgar a las personas acusadas de cometer crímenes de genocidio, de guerra y de lesa humanidad. Tiene personalidad jurídica internacional, y no forma parte de las Naciones Unidas, aunque se relaciona con ella en los términos que señala el Estatuto de Roma, su norma fundacional. Tiene su sede en la ciudad de La Haya, en los Países Bajos). Aunque papá Obama le otorgó la inmunidad a Zedillo. Cuando terminó su gobierno, se fue hastiado y repudiado por los priístas porque, al ganar Fox, el vaquero con botas, Zedillo se veía más contento que un fan cuando Chuky Lozano mete gol en Nápoles. El ahora profesor de la Universidad de Yale, aprieta por lo de Acteal. A Peña Nieto ahi le viene lo de Ayotzinapa. Otros fueron tan oscuros que ni necesidad tuvieron de ser criticados. Miguel de la Madrid fue un caso. Terminó sexenio y como terminó se fue a refugiar en su casa, en su biblioteca, entre los suyos, no así aquel de La Colina del Perro, ladrado hasta su muerte. Toco el tema porque no hace mucho, unos años solo por ganas de joder, al ex presidente Felipe Calderón un grupo de mexicanos inconformes le puso zancadillas para que no le dejen entrar a su Alma Mater (Calderón dixit), la afamada Universidad de Harvard, allí donde estudió Kennedy, Salinas, Bush, Barack Obama, Tommy Lee Jones, Marck Zuckerberg, el de Facebook. Allí donde han estudiado 28 presidentes del mundo. Se reúnen firmas de protesta y ya andan en las 25 mil, aunque los maestros de Harvard dicen que no hay ‘problem’. Calderón tiene una maestría de Harvard cuando estudió en el año 2000. Existe una Asociación de Estudiantes Mexicanos de la Universidad de Harvard (HUMAS), que le dio su beneplácito. La rectoría de la Escuela Kennedy, donde va a chambear, ha dicho que mantendrá esa beca, que la lucha del presidente contra el narcotráfico lo afianzó ante los americanos y que, además, es buenito. Y llega con Margarita, que lo va a cuidar. Y ahora, van por su nuevo partido, México Libre, para que, cuando vuelvan a la presidencia alcanzada, él o Margarita, regresen triunfantes a Harvard y olviden aquel incidente de hace algunos años. El mundo gira, unas veces se está arriba y otras abajo, pero gira.

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