EL SEGUNDO ROUND

COLUMNA ACERTIJOS

VIERNES 12 DE ENERO DE 2018

Gilberto Haaz Diez.

 

*Lo dijo Amado Nervo: “Yo he vivido porque he soñado mucho”. Camelot.

 

EL SEGUNDO ROUND

 

Ciro Gómez Leyva cubrió muy bien el segundo round Yunes-AMLO. En su noticiero nocturno de Imagen, el de las 10.30. Cuando el Peje no le aceptó el desafío, le dijo que andaba por Coahuila, el domingo que lo retó a un duelo de máscara contra cabellera, le dejó dicho, además, que no ponga a su hijo de candidato, que es una ofensa a los veracruzanos. Y se fue sonriendo. No fue lejos por la respuesta, Yunes Linares le cambió el día del encuentro cercano del tercer tipo, al viernes, ya que coincidirían en el mismo lugar, pero no con la misma gente, dijera Juan Gabriel. El duelo no se dará, nos quedaremos en un impasse como aquellos desafíos de John Wayne saliendo de las cantinas, cuando un malo lo retaba y él, como era buenito, pues siempre ganaba.

 

LOS ENROQUES PRESIDENCIALES

 

Ayer se dieron los enroques que ya estaban muy anunciados. Para nadie fue una sorpresa. ¿Qué haremos con Osorio Chong? Se preguntaba el círculo cercano al presidente, cuando ya habían tomado la decisión de que, pese a ser el mejor posicionado de los priístas, pues la elección se daba como en tiempos de Salinas, con economistas. Osorio aguantó vara. Cayó y calló y quizá lloró entre los suyos. Pero la política así es. Maquiavelo lo ha escrito en muchas circunstancias: “Un hombre que quiere ser bueno entre tantos que no lo son labrará su propia ruina”. Sin embargo, Osorio Chong se ha disciplinado. El presidente Peña Nieto lo llenó de elogios y se va casi con las bases llenas y carreras completas, rumbo a una posición en el Senado de la República. Deja un país sumido en la inseguridad y los que saben de estas cosas han asegurado que fue un error dejarle el sistema de seguridad en sus manos, cuando esa secretaría ve todo de la política interna. Se va con el mayor número de muertes, unas 28 mil 762, que cuando llegue el recuento de diciembre, seguramente rebasará la de Felipe Calderón, que fue la de mas crímenes. Entre esos cambios, todos esperábamos que el presidente enrocara o mandara a su casa al secretario del socavón, Gerardo Ruiz Esparza, un tipo nefasto que tiene las peores carreteras mexicanas y las colas son enormes en todas las casetas de paga. Como él no anda por los caminos, solo vuela en el helicóptero de la SCT, pues ni enterado. Ayer en el twiter del político cordobés, Juan Bueno Torio, subió un video de la enorme cola en la caseta Córdoba-Orizaba. Le puse allí mismo que eso es cosa diaria, muy común. Que esas colas son diarias, estén o no estén de vacaciones, y Juan debe acordarse, cuando era diputado federal, que siempre se pidió que esa caseta se reubicara para que quienes vamos a Córdoba o venimos a Orizaba, no tengamos que pasar ese suplicio, porque además cobran, y cobran muy caro. Fue una pena que el presidente Peña privilegiara a sus amigos, en lugar de pensar en México y los mexicanos. Pero llegando El Peje o Anaya se va ese tipo que resultó todo un inútil, y cínico cuando declaró de las muertes de aquellas dos personas en el socavón.

 

LOS RUMORES

 

Suelen los memes y las cosas que se filtran en internet, WhatsApp, Twiter y todas esas cosillas de la modernidad, llevar algunas verdades y muchas maldades y a veces cosas inciertas. Por ejemplo, circuló que un libro sobre JDO estaba agotado, debido a su rating de venta que, nos presumían, era como el de Trump. Qué va, anoche mismo estando en el Sanborns de Slim había un montón. Allí mismo, al revisar la estantería me hice de otra copia de El guardián entre el centeno, costo, 259 pesos, el libro que escribió JD Salinger y que apenas vi un excelente film de su historia y vida de anacoreta y escondido entre los rincones, Rebel in the Rye (Rebelde entre el centeno). Vi la película dos veces y vi su historia de cómo buscaba ser editado y, cuando lo logró, y el éxito llegó a sus pies y a su cerebro, se escondió de por vida. El afamado libro que ha servido para que algunos locochones se inspiraran y entre ellos el que mató a John Lennon, David Mark Chapman, que al momento de ser detenido por la policía a las afueras del neoyorkino edificio Dakota, al preguntarle la policía porqué lo hizo, les mostró el libro y les dijo: “Por esto”. Inche loco.  

 

LOS ESCRITORES

 

Voy ahora a documentarme un poco al blog de Tery Logan. Cómo escriben los grandes escritores. Supe, porque hace años fui a Finca Vigía en La Habana, que Ernest Hemingway escribía de pie. Parado a la altura del pecho con las máquinas, Royal Carayan, Olivetti Lexikon 80 y una Olympia SG. Los hay fanáticos de la anarquía, el desorden y la improvisación, como Henry Miller, que encontraba en la incomodidad la mejor forma de escribir. A Sartre, le relajaban el ruido, el tabaco y alcohol, y en cambio, Stendhal encontraba sosiego leyendo el Código penal napoleónico. Dostoievsky sufría de manía persecutoria y tenía miedo a la oscuridad, por lo que escribía de noche paseando de un lado a otro de la habitación de forma compulsiva.  Los hay sumamente supersticiosos y maniáticos, como Isabel Allende, que al empezar a escribir enciende una vela y cuando ésta se apaga, interrumpe su proceso, esté donde esté. Neruda usaba tinta verde mientras que Steinbeck era fanático de lápices redondos para que no clavarse sus aristas. Gabriel García Márquez necesitaba escribir con una flor amarilla en su escritorio, descalzo, y a una determinada temperatura en la habitación. Hemingway, guardaba sus amuletos de la suerte en el bolsillo derecho: una castaña de Indias y una pata de conejo raída, y bebía absenta. Parece que las bebidas alcohólicas (vodka, whisky, ginebra) ayudaban a los escritores aumentando su potencial creativo. Tal era el caso de Truman Capote (periodista, guionista y novelista), apodado como “el autor horizontal” por escribir tumbado en la cama o en el sofá, siempre con cigarro y café en mano. Marcel Proust (autor de “En busca del tiempo perdido”) también prefería la horizontalidad para escribir, en su caso por hipocondría. Pasó la mitad de su vida en cama, y por miedo a sufrir un ataque de asma y morir de asfixia tumbado, escribía sin cesar para mantenerse ocupado. Fin al breviario cultural.

www.gilbertohaazdiez.com

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