EN EL MITICO REAL MADRID

COLUMNA ACERTIJOS

8 DE ABRIL DE 2015

Gilberto Haaz Diez

*Lo dijo Alfredo Di Stéfano; “Me retiré a los 40 años porque mis hijas un día me miraron y me dijeron: ‘Papá, calvo y con pantalones cortos, no quedas bien’. Camelot

EN EL MITICO REAL MADRID

Mañana de domingo. El Concierge Pedro me consiguió los tiquetes. Juega Real Madrid contra Granada, un equipo maletón, regularsón, pero la Casa Blanca siempre tiene llenos en su estadio legendario. Cada que vengo a Madrid, veo a su equipo, a la máquina perfecta de hacer euros y vender imagen y camisetas como nadie. En eso nadie les asemeja, ni Barcelona. Con todo y Messi, el Shakiro Piqué e Iniesta. Hoy reaparece James Rodríguez y por fin el entrenador tiene su media de lujo; James, Nodric y el alemán Kroos, que es un muro. Cosa rara, aquí los partidos se juegan en la noche y uno en México los ve a las tres de la tarde, ahora es a las doce del día. Desayuno temprano un tentempié, va mi esposa conmigo. Tomo un taxi y voy a La Castellana, sede del estadio Santiago Bernabéu. Un día antes me compré una camiseta del Real Madrid donde celebran la Décima Copa Champions, ahora no me puse la verde. Ni la de Tiburones Rojos. Estoy en Madrid y Madrid es Real Madrid. El taxi nos pone frente al estadio en doce minutos. Es el mismo donde pasearon su gloria Alfredo Di Stefano y Hugo Sánchez. Hoy el entrenador, se sospecha, alineará a Chicharito, el mexicano que escogió un mal equipo para venir, como me lo dijo un vecino de asiento, que es socio del club. Ni modo que sienten a uno de estos estrellas, que todos son seleccionados de sus países, Chicharito igual. En la Puerta 5 encuentro mi asiento del vomitorio (Vomitorio en un circo o teatro antiguos, y actualmente en un estadio o recinto similar, es una puerta de acceso o salida de las gradas por la que entra o sale gran cantidad de gente) He contado que la primera vez que vine, pensé que era salida para ir a guacarear (vomitar, pues) 101W, asiento 22. Ahora hace calor, cae a plomo, intento salir a comprar un par de gorras (cachuchas, le dije al de la puerta: ¿Qué es eso?, preguntó. Olvídalo, le dije), imposible, hasta el medio tiempo. Como pude me hice de dos. Fila 10 del medio campo, pero con sol. Hay días así. Por 130 euros estábamos viendo al históricamente mejor equipo del mundo. Salen al calentamiento, media hora antes ya sospechas la alineación, visten en color rosa, su nueva camiseta, muy cotizada por los chavales. Aquí no hay gritos de “uuuuuutos”, que México le legó al mundo y que el babas presidente de la FIFA, míster Joseph Blatter, en El Mundial pasado quería prohibirlo. La raza le gritó uuuto, y santo remedio.

EN EL CAMPO

Sale Iker Casillas al campo, son quizá sus últimos juegos, no solo con la selección, el retiro está cerca para este capitán del Real Madrid y de la Selección de España. Poco a poco comienza a poblarse, las gradas comienzan a llenarse. Uno babosea el estadio, es bello lleno. No es el más bello estadio del mundo, hay mejores, el nuestro Azteca no le pide nada, y americanos muchos. Pero aquí juega Real Madrid y Casillas y Marcelo, Cristiano y Modric, Benzemá y James Rodríguez y Kroos, Bale. Alguna vez, hace como tres años vi hacer a Cristiano Ronaldo tres goles al Villarreal, en este estadio. Lo del domingo fue impresionante, aunque el equipo fuera tan débil hizo cinco goles, que no es cosa fácil, de un marcador de 9-1. Febrero y marzo habían sido fatales para el Real. Ahora mejoraron. La prensa del otro día le aupará a las glorias. Está por el Pichichi y la Bota de Oro, supera a Messi por 4 goles, 36 Cristiano, Messi 32, aunque Messi siempre es peligroso. Hoy por hoy Cristiano es el mejor del mundo. Aunque algún barcelonés lo dude. Desde hace 13 años nadie había conseguido un repóker (aquí le llaman repóker a cinco goles). Era un Domingo de Resurrección para un Cristiano que reza, comulga y oficia en los campos del Real Madrid. Con los cinco goles del domingo, suma 47 en torneos oficiales: 36 en liga, ocho en Champions, uno en Copa del Rey, y dos en la Súper Copa de Europa, aventaja en todo a Messi. Está a 24 goles de igualar a Raúl, como máximo histórico del club, cosa que se da por un hecho en un par de temporadas. Fue su día primaveral. Reinó en Domingo de Resurrección y bregó como Napoleón en batallas, aunque el rival fuera suavecito. Al entrenador se le aparecieron las incertidumbres; ay, como es cruel la incertidumbre, con el retorno de James Rodríguez, el colombiano, que a la hora que lo hicieron de cambio todo el estadio coreó su nombre, y con la media de Kroos, Modric y James, no sabrá qué hacer con Isco, otro grande, es por eso que Chicharito sufre, porque la posición de Chicharito la tiene Benzemá, que ese también es un grande, y no por nada a esa delantera le llaman la BBC, Benzemá, Bale y Cristiano.

DOMINGO DE RESURRECCION

Domingo bello de futbol, mañana muy calurosa, a ratos parecía Tierra Blanca, leo las estadísticas de los goleadores históricos del Real Madrid: Raul, Di Stefano y Cristiano en los tres primeros lugares; Santillana, Puskas y el gran Hugo Sánchez en sexto lugar. Hugo es toda una historia, aquí cuando escuchan su nombre se ponen de pie. Hizo 207 goles con solo 283 partidos; Raúl hizo 323 pero con 741 partidos. Hugo llegó un poco tarde al Real Madrid, con un par de años mas a la velocidad que llevaba de hacer goles, los arrasa. Un ejemplo, Butragueño hizo 171 goles en 463 juegos. Si Hugo juega 463 juegos, los deja en el Guiness. Llega también la Cumbre de las Américas, donde papá Obama va a apacentar a los pueblos de América, o sea a nuestros presidentes, se incluye a Peña Nieto, leo al escritor Andrés Oppenheimer que acusa que el macuarro  inmaduro de Nicolás Maduro, exchófer de Hugo Chávez, le lleva una carta con 10 millones de firmas de los venezolanos, para que los deje en paz, Oppenheimer le sugiere a papá Obama que en cuanto se la entregue, él le entregue una Carta de la Declaración de los Derechos Humanos, a ver qué cara pone el chófer, y no traigo nada contra los choferes, solo que este hombre empobrece a su pueblo y lo aniquila, como los Castro en Cuba. Cruzo la madrileña calle de La Castellana, voy al Metro de regreso, el juego terminó, hay miles, las colas aturden, atosigan, debían hacer como en los juegos de los Yankees de Nueva York, que la casa paga el regreso y uno se trepa al Metro neoyorkino rápido y con singular alegría. Hacemos cola para comprar los boletos, en diez minutos los tenemos, trepamos en Bernabéu hacia Tribunal y luego a Vodafone Sol, donde está mi círculo de control, mi hotel. Estos gachupas se americanizan, Vodafone es una compañía telefónica, y ya les compró los derechos para poner el nombre a su Terminal, como hacen en los estadios americanos. Al rato vamos a leer Coca Cola-Nuevos Ministerios, o Mc Donalds-La Gran Vía. Cosas de los derechos. Mañana les cuento el regreso, vuelvo a casa, a Dios Gracias.

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