HOUSTON (II)

COLUMNA ACERTIJOS

MARTES 11 DE AGOSTO DE 2015

Gilberto Haaz Diez

*Muchas personas están demasiado bien educadas para no hablar con la boca llena, pero no para no hacerlo con la cabeza vacía. Orson Welles, cineasta. Camelot

HOUSTON (II)

 

Abordamos y volamos, la ciudad de México en el atardecer anochecer se ve impresionante, solo Las Vegas la supera en luminosidad, a Las Vegas, los astronautas de los Apolo la ponían como ejemplo de cómo iluminaba desde allá lejitos donde andaban. El avión de la Interjet de Alemán y Montano es bueno, asientos bien distanciados, si te toca un gordo al lado ni lo notas. Pausa: alguna vez en un retorno París-México, me tocaron al lado un par de gordos impresionantes, parecían luchadores de sumo, y yo en medio, como sándwich, además, uno de ellos se nota que no se había bañado en quince lunas, daba un tufillo como el que bota la Kimberly Clark en Orizaba, a la llegada en la autopista, pero Cést la vie, diría el francés Carlos Lartigue, que ahora anda como buen caminante haciendo el Camino de Santiago, en la España que ya me espera para ver a los nuevos galácticos del Real Madrid, con Ronaldo y con Sergio Ramos en la defensa, con el nuevo entrenador Benítez (Ojo Necio de María, Ancelotti del Real Madrid está desocupado, no pienses en meter al maleta de Tuca Ferreti, que es como tú, adora a los extranjeros, ese entrenador por los 10 millones de dólares que le daban al Kid Piojo, que no los valía, seguro que te los acepta, claro, hay que conseguirle en Polanco un departamento perrón, porque en Madrid vive frente a la Puerta de Alcalá, en un cuarto piso que tiene una vista impresionante, eso lo supe porque lo leí en el Hola, no vayan a creer que me invitó a su depa)

ATERRIZANDO

En 1:45 estamos aterrizando. Buen vuelo, ver Houston de noche llama la atención, aunque no tanto como ciudad de México. Llena uno su papelito de Migración, paso por paso sin equivocarte para que no te regañen checan todo, más después de aquel funesto 11 de septiembre, son los amos del universo. Ahí si no quieren no pasas, aunque traigas salvoconducto de papá Obama. El piloto del vuelo 3988 dice por el micrófono que la temperatura está a 30 grados, y son ya las 10 de la noche. Esta zona arde en verano y cala en invierno. Zona de clima muy recio, llegará a los 35 a pleno sol, y cuando es invierno las heladas son sublimes. O a destaparse o a taparse. Caminamos entre los pasillo. No hay aglomeración. Llega solo un vuelo antes. Alguna vez en este aeropuerto Bush me ha tocado una cola peor que la de los días de plaza de Chedraui cuesta menos, colas impresionantes, una hora y media para pasar, parecen las colas de Disneylandia, adonde ya no voy hace años pero las recuerdo. Ahora no, solo dos vuelos, veo y espío al lado el acceso de Global Entry, debo ir por uno. Si uno pide un Global Entry, una tarjeta que te cuesta 100 dólares y que necesitas llenar una serie de requisitos, luego presentarte en algún punto americano y, si te aprueban, ya estás. Cada que llegas a cualquier aeropuerto americano, pasas como si fueras Obama o Trump. De primera. La tramitaré. Aguardamos una media hora y al turno, o al toro, como decía Jacobo Zabludovsky. Me tocó una mujer de color (ahora ya no se les puede decir negros, es lo más despectivo del mundo), la mujer agradable pero seca, me miró con ojos de lince, husmeaba mi pasaporte, traigo el nuevo, el anterior casi estaba lleno de sus visitas a ellos y a Europa, pasó la Visa americana por el lector óptico, allí debe salir tu historial, todo, desde que has caminado por estas tierras. Como una vez que llegué a Madrid y el guardia civil, allá son guardias civiles los de Migración, al ver tantos sellos de su pueblo, me preguntó a qué venia yo tanto; a comer la fabada y la morcilla, le respondí. Solo se rió. Que no sea mamila. En España ya suelen pedirte al llegar, el sitio adónde vas, si es hotel no hay problema, pero si vas con un familiar el familiar necesita enviar una carta de compromiso de que vas y luego te vas, como le dijera Fox a Castro: comes y te vas. A eso han llegado por las grandes migraciones que les llegan, en momentos que España necesita sus trabajos para los suyos. La señora solo le llamó la atención el lugar adonde iba, porque voy a Woodlands, invitado por unos amigos, le di la dirección de esa casa, ciudad impresionante con dos campos de golf y 17 mil lagos, y selló mi pasaporte de entrada.

QUIETUD Y CALOR

 

 Afuera reinaba la quietud y la calor. Entramos por una de las autopistas de paga, son nuevas, pero que autopistas. El inútil director de Capufe, Benito Neme, el dos veces compadre del presidente, debía venir y conocer cómo tienen estas autopistas, y ninguna de paga. Esta sí porque es nueva y la hicieron para enrutar a esa zona de Woodlands, que tiene un crecimiento impresionante, rumbo al aeropuerto. Pero vale 1.20 dólares y 2.75 la segunda. Además, en la noche ya dejan que tires las monedas libremente. Ven acá Neme, no que las porquerías de Capufe, cuando privilegiaron a Roberto Alcántara, el otro compadre de Peña, con otorgarle las tarjetas IAVE, el anterior concesionario le hizo la maldad, le dio todo encriptado el sistema y hay días que a estos inútiles se les cae el sistema, como a Bartlett, y las colas son impresionantes, peor que los Martimiercoles de Chedraui cuesta menos (van dos comerciales). Hay viento cruzado, calor a todas horas, tomamos el gran puente que desvía hacia este nuevo desarrollo, donde muchos mexicanos, cordobeses, veracruzanos y uno que otro orizabeño, han venido a comprar una de estas casas que te venden a 30 años, como aquel lema de Relojerías Cantú: “un minuto para comprar, un largooooo año para pagar”. Así es aquí, a sufrir cuando el peso cae y el dólar sube, como ahora. Hay un meme que circula, es un billete de 20 pesos mexicanos con la leyenda: “El nuevo dólar”. O sea, a 20 pesos vaticinan que llegará, pero como dijo Kamalucas, un filósofo de mi pueblo, que pide auxilio a través de en una carta que pronto publicaré: quien convierte no se divierte. O sea si se gasta, a persignarse y a olvidar.

En la tarde, desde Houston, we have a problem, contacto al prestigiado abogado penalista, Jorge Reyes Peralta, un asunto pendiente de una amiga, que él ve con acuciosidad y profesionalismo, me hace llamarle, aprovecho y lo saludo.

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