LA CASA DIVIDIDA

COLUMNA ACERTIJOS

MARTES 3 DE DICIEMBRE DE 2019

GILBERTO HAAZ DIEZ

 

 

De Abraham Lincoln: “No espero que la casa se derrumbe. Lo que espero es que cese de estar dividida”. Camelot.

LA CASA DIVIDIDA

“Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”, lo expresaba el presidente AMLO en su reunión en el Zócalo, como si fuera una expresión Orweliana o del tipo de Monsiváis, quien también decía: “O ya no entiendo lo que está pasando o ya no pasa lo que estaba entendiendo”. Del otro lado le reviraban en carteles: “Estábamos mejor cuando estábamos peor”. Los dos México se encontraban frente a frente. Como nunca en la historia moderna, el país dividido en dos, como cuando la Guerra de Secesión en tiempo de Abraham Lincoln, aunque en aquel tiempo no enviaban abrazos, solo balazos. Lincoln dijo, parafraseando un discurso de Jesús: “Una casa dividida contra sí misma no puede mantenerse en pie”. Y tenía razón. Pero el presidente AMLO azuza a los fifís y los chairos arremeten, revoloteando el nido destruido. Los odios se viralizan en los tuiters. El mismo presidente anunció en una mañanera que ha invitado a Emilio Azcárraga Jean a eventos públicos, y lo insultan. Y qué no debe ser. Pero lo insultan, porque representa al más puro hombre de empresas, o sea, los neoliberales que tanto critica. Los dos México polarizados, aunque unos más nutridos por el acarreo de camiones al Zócalo capitalino. Claro, de que lo llenas lo llenas. Del otro lado, quienes fueron menos tienen su validez porque todos llegaron cómo pudieron, a pie o en el metro o en autobuses, nada de envío camiones para el acarreo. Como en los viejos tiempos del PRI. Del lado opositor, Vicente Fox, reviró: “Mentiroso, no caben en el Zócalo más que cien mil personas”. Quizá porque habrán presumido a un millón. Como cuando dicen en Veracruz que en este puente nos llegaron un millón de personas. Ajá. ¿Y dónde las contaron? No pude ver más que un par de minutos en televisión el esplendor de la Sonora Santanera, que muchos críticos dijeron que lo había llenado porque iban a oír Perfume de gardenias, del grupo eterno. Y vi un poquito la entrada de Marcelo Ebrad, que llegaba como un rock star hasta que míster Trump no le mueva la cobija y lo deje desamparado. Si hoy fueran las elecciones, no duden ni un instante que por Morena Ebrard es el bueno. Actúa como jefe del staff presidencial, como si fuera secretario de Gobernación, de Seguridad, de Relaciones Exteriores y de la Presidencia, solo abajito de su jefe, el presidente López Obrador. Era domingo de un compromiso familiar y luego, por la tarde ya no vi los resúmenes politicos. Había tanto deporte, entre el soccer de la liguilla, donde el nido del águila del América retumbó en sus centros la tierra, hasta la NFL y la liga de Europa con Italia incluida, para ver al Chuky Lozano, uno de los mejores mexicanos jugando en Europa. El otro es Raúl Jiménez del Wolverhampton. Y el pendiente que traigo con Netflix, que es parte de mi vida, comenzar a ver El Irlandés, que no he podido por una o por otra cosa. En fin.

EL ALCALDE LIBRE

Hace cuatro años, en tiempo del duartismo, retumbó en lo político judicial uno de los pocos alcaldes de la zona que había sido detenido por peculado. Había más por esta zona, pero se salvaron por el perdón gubernamental. Era de Fortín y pasó 4 años en la cárcel, después de haber sido detenido en Texas y puesto por la Interpol y el FBI en México, entregado en la PGR, que era la única dependencia que puede solicitar extradición. Cuatro años de tu vida son muchos para pasarlos en una cárcel, con todo y que al final salgas libre. Pues ya pagó algo de aquello que le acusaron y hoy anda libre. Debió haber sido selectivo su caso, porque si con la misma vara midieran a todos, las cárceles estarían llenas de exalcaldes tentones.

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