LA EXPEDICION PUNITIVA

COLUMNA ACERTIJOS

VIERNES 8 DE NOVIEMBRE DE 2019

GILBERTO HAAZ DIEZ

*Coexistimos en paz, pero a veces se necesita ayuda. Camelot.

LA EXPEDICION PUNITIVA

A raíz del crimen bestial a la familia LeBarón, las cadenas televisoras americanas y los diarios, le piden al presidente Trump venga a echar la mano a AMLO, cuyo gobierno está derrotado por los carteles. El presidente mexicano se niega a reconocerlo y a aceptar la ayuda. El diario WSJ (Wall Street Journal), casi le exige a Trump que entre con los marinos, con los SEAL, con los drones y combatan a todos los carteles y que la DEA los encuentre y “asegurar su desaparición”. O sea, no tomen prisioneros. “Una operación militar de Estados Unidos no debe ser descartada”. O sea, llegarían a fuego y más fuego, nada de abrazos y fúchila y guácala, combatirían como ellos saben hacerlo al terrorismo, donde no hace mucho en Irán liquidaron a un líder islámico y el presidente dijo, escueto y tajante: “Murió como un perro”. Es un asunto de estado que se está complicando. Trump anda en elecciones y nada mal le caería penetrar a la franja fronteriza con los Marines en busca de las bandas delincuenciales que cruzan la droga y matan. Los mismos conductores de televisión americanos, como la cadena FOX, se extrañan del porqué el pueblo mexicano no le exige al presidente que los dejen entrar. Expediciones punitivas ha habido a lo largo de la historia. Cuando el Ejército de Estados Unidos buscó a Pancho Villa (Oye tú, Francisco Villa, ¿qué dice tu corazón?) Una expedición punitiva es una empresa militar que se lleva a cabo para castigar a un Estado o a un grupo cualquiera de personas. Normalmente se emprende en respuesta a un comportamiento desobediente o moralmente erróneo, según Wikipedia. En aquel año de 1916, presente lo tengo yo, con 10 mil soldados al mando del afamado general Pershing, que traía entre sus soldados a un jovencito llamado George Patton, que resultó después uno de los cinco generales de la Segunda Guerra Mundial, entró buscando a Villa pero Villa era mas marrullero y se escondía en cuevas y, según la biografía de Martín Luis Guzmán, luego les dejaba montoncitos de tierra simulando una tumba y, cuando desenterraban, encontraban un esqueleto de cabeza de vaca. Nunca lo atrapó, la persecución era porque Villa un día se metió a Columbus a hacer su relajo. Otra fue cuando el caso Camarena, los americanos de la DEA vinieron por el doctor Humberto Álvarez Machaín, que era acusado de prolongar la vida de Enrique Camarena cuando estaba siendo interrogado y torturado por Caro Quintero y amigos narcos, llegaron a México y lo secuestraron, valiéndoles todo. Ese caso fue otra expedición punitiva. ¿Quién sabe que nos depare el derrotero?, es seguro que si México pide ayuda a Estados Unidos se aquieten las aguas, aunque aquellos llegarían a sangre y fuego, nada de abachos y besos.

ESTETA DE LA CORRUPCION

Dicen que a cada capillita le llega su fiestecita. Anuncia la Unidad de Inteligencia del gobierno federal, que los fantasmas ya se le aparecen a Gerardo Ruiz Esparza, el llamado por la revista Proceso, Esteta de la corrupción. No había mucho que escarbarle, todo México sospechaba que era el principal socio de Peña Nieto en las corruptelas, llámense OHL o las cuotas de Capufe o el Tren México-Toluca, una porquería de obra que le dejaron al gobierno de AMLO, un caso muy difícil para terminarlo. Éste, se compara al igual que su comadre, Rosario Robles (No te preocupes, Rosario), a quien le alquilaba un piso de los millonarios en Reforma 222 de Ciudad de México, donde tuvo su despacho el afamado Perry Mason, el abogado veracruzano Jorge Reyes Peralta. “En la SCT no dejaron piedra sin labrar”, dijo un día Santiago Nieto Castillo, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la secretaria de Hacienda. Trascendía que Ruiz Esparza vivía en París, viviendo su vida loca, ni hablar, habrá que extraditarle, aunque venga hablando francés.

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