LA MUERTE DE LUIS GUTIERREZ PRINCIPE

COLUMNA ACERTIJOS

Lunes 3 de diciembre de 2018

Gilberto Haaz Diez

 

*“Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada produce una dulce muerte.” (Leonardo da Vinci). Camelot.

 

LA MUERTE DE LUIS GUTIERREZ PRINCIPE

 

En la madrugada del sábado, a sus 85 años de edad, en la ciudad de Xalapa, víctima de un paro respiratorio, rodeado de los suyos, murió el ingeniero Luis Gutiérrez Príncipe. Orizabeño de corazón. Hijo ilustre de esta tierra de altas montañas. Un buen hombre, un gran amigo que forjó muchísimas amistades y creó grandes inversiones en Orizaba: el Toreo, restaurante Romanchu, infinidad de casas de Infonavitt y varias empresas más, entre ellas su gran constructora EMSA, el hospital Concordia, Hotel Cascada, Fandango, Italmex, deja huella en su paso por esta Orizaba que le quiso y le brindó aplausos en tarde de toros, cuando emocionado nos traía a aquellos grandes toreros y rejoneadores, luego los agasajaba en el Romanchu. Hombre muy altruista para causas nobles. Tuve la suerte de convivir con él algunos años, cuando aún no le llegaba la enfermedad que se lo llevó. Junto al Obispo Marcelino y un grupo de amigos de aquel Juebebes, departíamos en fraternal convivencia. Deja un legado de bien a su familia, a sus hijas, a su esposa, a sus nietos, a quienes quiso con gran amor de abuelo. Adorador del futbol argentino, eran buenas nuestras discusiones sobre ese futbol. Descansa en paz, querido amigo, sé que en la historia que se contará de tu vida, los halagos y reconocimientos llegarán. Que estés al lado de Dios, como sin duda será. En el Toreo de Orizaba, las autoridades municipales deben ponerle su nombre: “Centro de Espectáculos Luis Gutiérrez Príncipe”, en homenaje a esa gran obra suya. Y junto al toro, una estatua de cuerpo entero. Él sí se la merece.

 

EL DIA DEL NUEVO PRESIDENTE (AMLO)

 

Mañana del primer día de diciembre. A cada capillita le llega su fiestecita. Llegó la de Andrés Manuel López Obrador. Hace 13 años llegó al Congreso de los diputados, a defenderse de un desafuero, que le pretendían hacer unos insanos. Hoy llega, esos años después, a rendir protesta como el mexicano que más ha sido votado en elecciones mexicanas. 30 millones de votos, nada despreciables, que le dan todo el poder de hacer y deshacer, con un Congreso a su manera, como canción de Sinatra. Muy temprano prendemos la tele. Las tomas televisivas brincan de un lado a otro. A las caravanas donde llegan las comitivas invitadas, a los patrulleros de la policía federal y la Sedena que organizó la movilidad de todos, al no haber ya Estado Mayor Presidencial, otra cosa desaparecida.  Estoy en Foro TV, con sus locutores estrellas, Denisse, Loret, esa camada que suplió al gran Jacobo. Habrá mensaje desde el Congreso, comida con los picudos invitados, arengará como Eva Perón a sus descamisados desde el balcón de Palacio o desde una plataforma. Luego vivirá en ese mismo Palacio Nacional, donde un día de hace muchos años allí mismo iniciaron como masón en su Logia masónica, al gran Benito Juárez, cuyo espíritu guiará por las noches al tabasqueño presidente, y le dirá los caminos por dónde debe andar, apoyando siempre a los pobres, de los que dice vivirá para gobernar.

 

NO LES VOY A FALLAR

Llegan los dos presidentes, el que se va y el que entra. Andrés Manuel es vitoreado a su entrada al Congreso. Hay respeto. Toma la tribuna, agradece a Peña Nieto no haber metido las manos en la elección que él ganó, pero en cuanto comenzó su discurso, aborreció la política económica neoliberal, un desastre y una calamidad, la llamó. A Peña se le inflaban los cachetes. Dueño de la tribuna, daba un repaso a la historia de México y sus gobernantes, las reformas fallidas, lo que no ha servido, los pobres que han dejado sembrados este gobierno que se va. Con la banda presidencial ya fija en su pecho, habla de los barriles del petróleo y del fracaso de Pemex. ‘Somos el país petrolero que más gasolina importa en el mundo, y compramos crudo para nuestras refinerías’. Los números malos. Los vientos del cambio estaban en la voz de este tabasqueño, que al neoliberalismo y al neoporfirismo aborrece. Importamos maíz, cosa inusitada. Antes del neoliberalismo teníamos todo, ahora tenemos nada, compramos todo afuera. El fracaso en el sector Salud, ‘nos convertimos en el segundo país del mundo con mayor migración, donde viven y trabajan 24 millones de mexicanos en Estados Unidos’. La inseguridad: ‘Ocupamos el lugar 135 de 176 países evaluados. De la corrupción, ni se diga, primeros lugares. Ovacionado, los y las diputadas de pie le gritaban: “¡Presidente! ¡Presidente!”. Estaba en ese sitio donde siempre aspiró a estar. Los ideales de la honestidad permeaban su discurso. Ley de la Verdad y Ley de Corrupción en delito grave. Un buen juez por la casa empieza, se hizo solo cargo de su hijo pequeño,  por ser menor de edad, a las demás familias, si delinquen, que los juzguen. Arrancaba aplausos. El gobierno no será un simple facilitador para el saqueo, como ha venido sucediendo. Al margen de la ley nada. Soltó su ‘Me canso, ganso’, lo que hizo reír hasta a Peña Nieto. No se condenará a quienes nacen pobres a seguir siendo pobres. Cancela la reforma educativa. Se creará el Instituto de Pueblos Indígenas. Programa de atención médica y medicamentos gratuitos en zonas marginadas del país. 10 millones de becas y los ninis al trabajo. Para finalizar, rememoró a aquellos que con él iniciaron la lucha para estar dónde ahora está, Porfirio Muñoz Ledo, al lado, uno de ellos. “¡No les voy a fallar!”, gritaba, y contó que en el trayecto se le emparejó un hombre en bicicleta y le dijo: “Tú no tienes derecho a fallarnos”, así terminó ese discurso casi de estadista. Buenos vientos soplan para México. Los viviremos, como un pueblo tenaz y combativo. Luchón, emprendedor, honesto. México no es un país de gente perezosa, y prueba de ellos son los 30 mil millones que envían nuestros paisanos que laboran en Estados Unidos. El renacimiento del país, en la Cuarta Transformación. Qué sea por el bien de México.www.gilbertohaazdiez.com

 

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