LA NOMOFOBIA

COLUMNA  ACERTIJOS

VIERNES 26 DE JUNIO DE 2015

Gilberto Haaz Diez

 

*De Kafka: “A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar”. Camelot

 

LA NOMOFOBIA

Se llama nomofobia al miedo de estar sin el celular. Los que presumen saber de estas cosas, dicen que en promedio diario revisamos unas 150 veces el dichoso telefonito, vía lo que sea: Facebook, WhatsApp, Instagram, Correos Electrónicos, lo que sea, fotos y mensajes. España tiene 50 millones de móviles, como le llaman al teléfono celular. México anda en unos 100. Hay ya promociones. Hoteles donde tomas tus días sabáticos y dejas los teléfonos bajo llave, con el juramento ante Apple y la virgen de la tecnología de que no lo recoges hasta que te vayas. Desintoxicación digital, le llaman. En un par de hoteles, el 90 % aguantó, el otro 10 se rindió y bajó por su teléfono celular, al grito de no puedo vivir sin ti. En china hay un Centro de Tratamiento para la Adicción a Internet Daxing, que fundó el psiquiatra y Coronel del Ejército Rojo Tao Ran en 2006. Unos 6.000 chicos son internados por sus padres en Daxing tras pagar unos 24.000 euros. Durante tres o seis meses vestirán camisetas de camuflaje, no tendrán acceso a la tecnología, ni al mundo exterior y deberán seguir todas las órdenes que les dan los monitores-soldados que incluyen innumerables flexiones y marchas bajo el sol. Otra forma de reconectar desconectándose.

 

LEER LOS LABIOS

 

Leer los labios es una constante en nuestras vidas. Hay gente que es experta y se ha dedicado de por vida a leer los labios. Cuando el proditorio asesinato de Luis Donaldo Colosio, en Lomas Taurinas, poco tiempo después al examinar los videos se contrató a gente experta de España, que sabía leer los labios para que, dilucidaran si había conjura o no. No llegaron a nada, y después de los 17 mil aburtos y las pesquisas y las pelonas sospechas, solo hubo un tirador y nada más. Que encarcelado está. Uno ve los juegos de fútbol y el otro día, viendo por la tele al Barcelona de Messi, el entrenador, Luis Enrique, hablaba con su segundo de a bordo y se cubría la boca, para que no le leyeran los labios. Quizá por eso en el béisbol inventaron las señas agarrándose las orejas, la nariz, tocándose la frente o el tórax y a veces hasta las nachas (trasero), en esas señales que solo ellos conocen para decirle al bateador si toca o batea, o espera la base por bolas. O el hit en run o el robo de base.

En el americano ocurre igual, con la tableta donde marcan jugadas estratégicas, el entrenador se cubre la boca para que no se sepa que jugada sigue, o cuál viene. Alguna vez se pensó  que se ponía a una gente con binoculares potentes desde las gradas a leer los labios y por radio enviaban la señal de qué jugada seguía, porque allí también son tramposos, remember los balones desinflados en unos playoffs cuando los Patriotas dieron una paliza a los Colt (45-7) en la final americana. Y Tom Brady mordió el polvo del castigo. Todo porque allá hay un Comisionado para cada deporte. El único deporte que no admite comisionados es el fútbol soccer, del mafioso Joseph Blatter. No los permiten en ningún lugar del mundo, si un país lo intenta, lo desafilian. Por eso nacen los Justino Compeán y los Decio de María y los González Iñarritu y hasta el Piojo sangrón televisivo, porque nadie les dice nada ni pone orden. Eso de los balones desinflados, comprobado y castigado hasta al quarterback Brady, dio paso para que Papá Obama, cuando los recibió, les dijo: “Usualmente cuento chistes en este tipo de eventos, pero con la visita de los Patriotas, temí que 11 de 12 salieran ponchados”, dijo durante la ceremonia de recepción tradicional. El entrenador en jefe del equipo, Bill Belichick, le lanzó un gesto de desaprobación con el pulgar hacia abajo. Pero si fueron tramposos. Ni lo dudaron, tiempo después fueron castigados. Los ‘desinflabalones’ les quieren llamar ahora en lugar de Patriotas.

 

TU HABLAS, YO LEO

 

Leer los labios ha servido para que, en casos como uno que se dio en Inglaterra, dos presuntos terroristas fueron filmados mientras sostenían una conversación en un parque público. Aunque nadie pudo oír lo que decían, la policía los detuvo y al final recibieron una larga condena de prisión. Esto fue posible debido a que la conversación se grabó en videocinta y luego fue interpretada por una especialista en leer los labios, acreditada en Gran Bretaña como testigo pericial y a quien se califica de “potente arma secreta” de la policía británica (Internet).

Quienes leen los labios a la perfección son los sordos. En las escuelas de sordos te enseñan la lectura labial, cuentan que ‘debes concentrarte en la forma y el movimiento de los labios, la lengua y la mandíbula inferior. Tienes que mirar fijamente a la persona que te habla, y a medida que aumenta tu habilidad de leer los labios, te percatas también de las expresiones faciales y del lenguaje corporal”. Una mujer sorda contó que cuando anda en el Metro debe voltear la mirada, pues al verles los labios se entera de las pláticas. Ignoro si las mentadas se leen. Aunque creo que sí. Alguna vez, Diego Armando Maradona soltó un hijos de put…, en un Mundial de fútbol, después de que anotó un gol contra los italianos, a quienes aborrecía en ese momento. Quienes le vimos frente a la cámara, que no tenía audio, no necesitábamos ser expertos en lectura de labios para saber adónde los mandaba con excelso lenguaje el gran Diego.

 

UNIVISION OUT A TRUMP

 

Si hay alguna cadena televisiva en Estados Unidos que apoya a los migrantes y a todos los paisanos de habla hispana, es Univisión. Donde están dos mexicanos exitosos, Raúl Peimbert y Jorge Ramos. Solo basta ver ‘Primer Impacto’, el noticiero de las 5 de la tarde, para conocer que en esa televisora los paisanos son protegidos, queridos y respetados. Al mamón Donald Trump ya le costó haber hablado despectivamente de los mexicanos. La televisora anunció que no transmitirá más el evento Miss Universo, donde Trump es casi dueño de todo, por sus expresiones vulgares y racistas.  A morder el polvo, con todo y sus billones de dólares.

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