LA ULTIMA Y NOS VAMOS

COLUMNA ACERTIJOS

VIERNES 14 DE AGOSTO DE 2015

Gilberto Haaz Diez

*“Siempre he dicho que la librería ideal no es la que tiene el libro que andas buscando, sino la que te vende el libro que no sabía que querías”. André Schiffrin. Camelot

LA ULTIMA Y NOS VAMOS

 

En Estados Unidos, cuando se está por acá, para saber de México, quitando Internet que las páginas te llevan en segundos a los diarios mexicanos, lo mejor es conectarse a Univisión, aquella televisora que un día fue del primer Azcárraga, y que cuando los gringos vieron la penetración del empresario, que ya tenía a Telesistema Mexicano, padre del actual Televisa, pues los gringos le metieron candados porque, decían, que los extranjeros no podían tener la total propiedad. La televisora cambió de manos y de dueños y hoy, para que se den una idea del tamaño y lo que representa para el mercado de los latinos, más de los mexicanos al grito de guerra, la televisora vale el doble que Televisa. Así nomas tantito. Mc Allen como Houston está que arde, todas las noches en la comodidad del aire acondicionado encendemos la televisora y vemos los resúmenes deportivos y las noticias, tienen a Jorge Ramos que es una estrella, y con orgullo al paisano Raúl Peimbert, que nos enorgullece a los veracruzanos, esta camada de conductores estén poniendo en alto el nombre de México. Ayer María Elena Salinas entrevistaba a la Hillary Clinton, que va que zumba (dicho de mi pueblo) para enfrentarse al cavernícola Trump o al que le pongan, sea el otro hijo de Bush, debe hacerles morder el polvo por el bien de México, el único republicano respetable fue Abraham Lincoln, de allí en fuera, salvo sus excepciones, son un mal para México, estos Red Neck, los de cuello rojo, nuca roja o cuello rojo, que viven en los ranchos aledaños a la frontera y son admiradores del Kukuxklán, y les da por cazar paisanos. Voy a Wikipedia: «nuca roja» o «cuello rojo»— ya que se pone rojo el pescuezo al exponerse al sol. Suele aplicarse el adjetivo despectivamente a gente de ascendencia anglosajona a exclusión de gente hispana o de raza negra. Ni gringo, ni bárbaro, ni gabacho, en mi opinión, llegan a incorporar toda gradación del sentido de Redneck.

LA TELE DE UNIVISION

 

Pues ayer en la tele de Univisión, tú la enciendes y ves el panorama de México. Tienen su audiencia latina y viven pegados a nosotros. Por ejemplo, el noticiero nocturno de deportes, que lo conducen dos bellas chicas arrinconables, lo dedican completísimo al malo futbol mexicano, es malo porque mientras lo dirija el inútil Decio de María, será malo, quítalo Peña Nieto y pon un comisionado y vas a ver que en cuatro años llegamos al quinto juego de un Mundial, son estos inútiles los que lo tienen así. Veracruz ganó y vimos el resumen con agrado. Aquí deambula el Perro Bermúdez: “mía, tuya, te la presto”, y también vimos al traga años de Enrique Borja, como comentarista, igual un hijo de Jorge Berry, México está identificado en esta televisora, y como en la tele del cuarto del Marriot la tenemos en el canal 48, pues viva la patria, como dirían los franceses.

ENCONTRE A MARILYN

En el aeropuerto encontré a Marilyn en una revista. La gran diva de Hollywood, aquella mujer inolvidable que decía: “Hollywood es un lugar donde te pagan mil dólares por un beso, pero te dan 50 centavos por tu alma”. De Marilyn, pasarán los años y pasarán los siglos y siempre se dirá que en los 60s existió una mujer bella, una rubia que se convirtió en el icono de iconos, por su belleza y por su vida llena de tormentas y nubarrones, de cuando desde los orfanatorios de pequeña sufrió en la vida, y cuando parecía que en la gloria y fama de Hollywood encontraba paz y sosiego, encontró más turbulencias al lado del beisbolista Joe Di Maggio, del dramaturgo Arthur Miller, de Frank Sinatra y de los dos Kennedy, aunado el acecho que le tenía el maricón J. Edgard Hoover, Marilyn sobrevivió lo que pudo ante esos titanes del mundo, de la política, del deporte, de las letras, del canto, a todos les dio parte de su vida y entregó su cuerpo, a todos bendijo en el amor para que todos ellos se convirtieran en unos ruines, a casi orillarla al suicidio, que por algo de eso ingirió los barbitúricos en aquella madrugada del 5 de agosto de 1962, cuando su sirvienta la encontró tendida, bella, inerte, muerta. Con ella moría una gloria del cine. Pero nacía un mito. La revista es dizque una investigación especial de Star. 200 secretos documentos, que seguro mienten, porque de Marilyn se ha escrito tanto de su muerte-suicidio, que no quedó hoja de árbol que no haya caído sin que algo trajera. Como el de su amor, JFK, que aun en Dallas no encuentran la salida a ese crimen de estado fraguado desde las mismas entrañas del poder. Voy a hojearla y ahí les cuento.

EN MERCEDES

Mercedes está a unos 40 kilómetros, aproximadamente, allí se pasa parte del día en el shopping de su Outlet. Hay mucho calor, a media semana poca gente, cuentan que la semana pasada hubo promoción por la entrada a las escuelas, las compras eran sin tax, ofertas y sin tax. Ahora poca gente, han vaciado los bolsillos. Voy de regreso, acá están enfrascados en las primarias de los candidatos republicanos, donde hay 7 precandidatos, entre ellos el mamón Trump (salió verso sin esfuerzo), y por el otro lado la Hillary Clinton, que quiere llegar a ese Salón Oval donde su marido el presidente hacía travesuras. Hay 11 millones de inmigrantes laborando aquí, de ellos la mayoría son braceros mexicanos. Hoy de casualidad encontré un campo de algodón, me bajé para ver cómo se siente, el único algodón que conozco son los que venden las farmacias del Ahorro, te queremos bien, y la Unión y la Labardini. Aun no estaba listo para el corte, la pisca. Voy a Wikipedia.  El piscador de algodón, equipado con un costal largo de lona que arrastra con el muslo derecho y sostiene gracias a un cinto encima del hombro izquierdo, pisca con las dos manos. Si el algodón está bien desarrollado las cinco bolas de algodón están muy y pueden ser piscadas con un sólo y rápido movimiento de mano. Una vez que las manos han juntado una buena cantidad de bolas de algodón, la mano izquierda se las pasa a la derecha y de ahí al costal. Cuando el costal está lleno o muy pesado para el hombro del piscador, se lleva a la pesa y una vez pesado se vacía en la carreta o se apila en enormes mantas blancas. Me tomé una foto para subirla al Facebook, corté un manojo de algodón y tomé mi camino. El calor quema, un trabajador allí, un mexicano, debe sufrir lo indecible. Ese calor mata.

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