LAS CAMPAÑAS (II)

COLUMNA ACERTIJOS

15 DE ABRIL DE 2015

Gilberto Haaz Diez

«Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven». José Saramago en Ensayo sobre la ceguera. Camelot.

LAS CAMPAÑAS (II)

Van a ser escenas comunes encontrar a equipos de candidatos en cualquier paso, en cualquier sitio de la ciudad donde se vive. Ayer, en la orizabeña calle Real, la de Oriente 6, un equipo amarillo intentaba repartir propaganda de su candidata a la diputación federal, Maru Tirado (María Elena Tirado Maciel). De tres autos adelante del mío, los tres se negaron a recibirla. Quizá el hartazgo de la política los lleve a ello, a despreciar siquiera un volante o una publicidad. Tomé uno y los muchachos contratados, pidieron con amabilidad si colocaban una calcomanía. Escenas cotidianas de las campañas políticas que comenzaron el 5 de abril y terminarán allá por el 4 de junio, para ir a votar el domingo 7 y no salir con su domingo 7. Los panorámicos hablan, por sus panorámicos los conoceréis, en las ciudades comienzan a conocerse los rostros, algunos son ya conocidos, porque han caminado por los senderos de la función pública o de cargos legislativos, otros, como María Elena Tirado, perredista, son nuevos, ama de casa que se mete de lleno a las compañas políticas en un sitio donde las mujeres, todas, debían gobernar. Quizá como un viejo Ensayo de la lucidez, el libro del gran José Saramago, donde en elecciones no llega nadie a votar. Quizá algún día se dé un efecto así. O quizá, como ya ocurre en otros países, aparezcan nuevos partidos donde la gente medio confíe en ellos, en España aparecieron Podemos y Ciudadanos, y avanzan. Aquí nacieron dos nuevos, pero ni quien se acuerde siquiera cómo se llamen. Javier Herrera Borunda aparece con el Muñeco Silva en tierras tuxpeñas, y doña Margarita Zavala de Calderón irrumpe en Xalapa, que también es pueblo y tiene un gobernador. Margarita es un activo panista fuerte, su paso como Primera Dama del país, si así se acepta que se les llame, fue de una mujer muy congruente, sin escándalos, callada a su trabajo en apoyo de su marido, el presidente Calderón. No vi en las fotos a los Yunes azules, padre, hijo y Espíritu Santo, pero seguro andan jalando lo mismo, votos azules.

INVITACIONES

Llegué y encontré en mi oficina algunas invitaciones, la mayoría de ellas jalapeñas. Una de ellas del buen amigo, Jesús Jiménez (Corichi), que celebra su cumple en un comedero de la capital del estado, Jesús hace poco donó, como empresario de las pinturas Acuario, una dotación para la comunidad indígena de Tzoncolco, para que se pintara su escuela, cosa que se agradece, es un hombre de bien, generoso, no podré estar en su cumple porque tengo cita con la gente de Obama, no vayan a creer que voy a Washington, aún no, no tardo y voy pero aun no, solo que me dieron cita en la Embajada Americana ese mismo día, para renovar mi Visa, que por burro no me di cuenta se había vencido y andar sin Visa Americana es como andar como Brito, desolado. La otra invitación es del gran Manolo Fernández Ávila, empresario de las grandes ligas y de estirpe heredero presidencial. La próxima semana trataré de vernos, para otra comida rica en plática en algún comedero jalapeño, o en su rancho, como amenaza. Invitación también recibí de Felipe Hakim, al parecer llega Porfirio Muñoz Ledo y hablar o platicar con Porfirio es una cosa que ni la tarjeta Master Card puede comprar. Porfirio es, si me atrevo, el político más preparado del país, el más inteligente (aunque Reyes Heroles decía, cuando le presentaban a alguien como inteligente, preguntaba el tuxpeño: (¿inteligente para qué?), Porfis conoce de leyes, de filosofía, de los romanos y los griegos, una chucha cuerera estudiosa, del tipo de Felipe González, no de Aznar, a Aznar lo supera por mucho. Lo recuerdo cuando contestó el informe del presidente Ernesto Zedillo, en 1997, y le asestó frase lapidaria: “Todos nosotros somos mas que vos”, que se considera una certera formulación del pactismo constitucional de la Corona de Aragón en cuanto a su limitación del poder de los reyes, que hacía imposible la formación de una monarquía autoritaria y que se le dijo a Alfonso IV de Aragón. La original decía: “Cada uno de nosotros somos tanto como vos, pero todos juntos mucho más que vos”. Ese es el gran Porfirio.

LOS CAMINOS

Ahora suelo caminar a las 7 de la mañana por las calles orizabeñas. Vengo de hacerlo esta mañana por la ladera de su rio Orizaba. Donde hay un parque lleno de animales, un mini zoológico con dos camellos del Harem de Chahin, que recién inauguró el Ayuntamiento. Si lo hice por el Sena hace nada, cuantimás lo debo hacer por esta tierra mía, donde me acogí (sin albur, como dice Peña Nieto) hace cuatro décadas. No duermo y es mejor caminar temprano. Uno comienza a ver a la gente que no se rinde, gente del pueblo que va en busca de una extra para su sustento, lo mismo del viejo que a sus setentitantos años arrastra un carro donde lleva las bicicletas y los carritos para alquilar en la Alameda, que quienes van a esas horas de la mañana con sus cubetas llenas de comida, que venden a los empleados de los almacenes o tiendas, que suelen abrir a las 9. Son escenas cotidianas de este México que no se rinde, el de los pobres, el de los que tienen que llevar un dinero extra a casa para cerrar la semana, sin que falte nada, aunque falte mucho. O casi todo. Algún día llegará a gobernarnos una generación de políticos honrados, de aquellos que no toquen el dinero ajeno y no vivan como marajás, en residencias palaciegas, que ni sudaron para tenerlas. Algún día. Mientras, vivo mi regreso y recuerdo los caminos que caminé, sobre todo en París, donde una mañana salí a rolar por uno de esos barrios donde, según la historia, la gran Edith Piaf cantaba en la calle por unas monedas, cuando ni soñaba con ser lo que sería, el gorrión de Paris y del mundo, esa misma cantante leyenda que murió joven, a los 51 años, que un día dijo: “Mi vida de niña puede parecer espantosa, pero era hermosa… Pasé hambre… Pasé frío… Pero era libre…. Libre de no levantarme… De no acostarme… De emborracharme… De soñar… De esperar”.

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