LOS QUE NO SE RINDEN

LOS QUE NO SE RINDEN 1

COLUMNA RETRATOS

17 DE MARZO DE 2018

GILBERTO HAAZ DIEZ

 

 

LOS QUE NO SE RINDEN

 

Al caminar la calle Madero la vi. Es de esas mujeres luchonas, las que día a día, por las noches o en las madrugadas preparan los alimentos, en este caso donas y empanadas, y salen a la calle a venderlas y buscar el día, el ingreso que le dé para vivir en la pobreza, en esa medianía de encontrar lo que se pueda, y luchar, luchar, luchar por llevar el alimento para su dos niñas. La vi y la detuve. Pasaba al lado de la fila de la gente que en Elektra cobran sus apoyos de Sedesol Veracruz. Una canasta en la mano, colgada, mujer de tipo campesina hace el mercadeo urbano de esa gente que No se Rinde, de esas valientes mujeres que no hay para ellas Día Internacional de la Mujer, ni noches de paz, ni navidades y quizá ni Reyes, y que los gobiernos todos, los que hemos tenido y aguantado, no las han podido sacar de esa pobreza lacerante que quema, que insulta, que lastima, mientras que vemos como políticos saquean el erario y se vuelven multimillonarios por generaciones. En su pecho, se colgó una silla de esas que inventaron para cargar a los bebés, trae a la muy chiquita toda cubierta y tapada hasta la cabeza, muy temprano, cuando sale de casa en esta ciudad orizabeña, hace frío. Se ve que las cuida y protege. Se llama doña Beatriz, pero puede llamarse de cualquier nombre, al lado su nena, la mayor, que ya va a la escuela. Cuando le di un apoyo me pedía me llevara una dona, véndala, señora, le dije. En su canasta porta unas 30, o un poco mas, le pregunté si vendía todas y si las agotaba, me dijo que por lo regular sí, aunque a veces se le quedan algunas. Ya no tiene marido, huyó el muy desgraciado dejándola con las dos niñas para su manutención. Le pedí tomarle una foto y le dio miedo, muchas piensan que uno es del Ayuntamiento y viene a reprenderlas, o ahuyentarlas, le dije que nada pasaría. Me dio gusto verla caminar con sus bebés rumbo a la calle del hotel Orbe, y me fijé en esa estampa de lucha, esa estampa de madre que No se Rinde por darle alimentos a sus nenas, y quizá escuela y techo y lo que se necesite. Es muy cierto que la pobreza es difícil erradicarla, pero nosotros en México tenemos muchísimos años buscando cómo erradicarla, y lo único que vemos es políticos billetudos, que salen más ricos que nunca. Mientras, por un lado las madres solteras y los pensionados cobraban sus cheques de apoyos de gobierno, allí mismo doña Beatriz caminaba buscando mas clientes a partirse el alma para dar de comer a sus niñas. Dios la bendiga, y la cuide. Y que siempre agote su mercancía. Hay mañanas que lastiman, esta es una de ellas.

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