PINCHE GORDO (EL LAUREADO DEL TORO)

COLUMNA ACERTIJOS

MIERCOLES 14 DE MARZO DE 2018

Gilberto Haaz Diez

 

*Cuando la estafa es enorme ya toma un nombre decente. Camelot

 

PINCHE GORDO (EL LAUREADO DEL TORO)

 

Así suele decirle el afamado negro Iñarritu, de cariño, al amigo, al maestro del cine, al hombre que llegó a la Universidad de Guadalajara como un rock star, con su figura de muchos kilos, contoneándose como cuando Obama bajaba del Air Force One. Sencillo como pocos, con sus dos estatuillas del Oscar que valen mucho menos que lo que él vale. Con un auditorio repleto, de 4 mil personas y 35 mil que se quedaron afuera pretendiendo escucharle, cuando habla de su mexicanismo, sin rayar en lo absurdo del nacionalismo, como cuando dijo que le daba pena que el presidente Peña le felicitara, porque no habían salido políticos que brillaran, cuando en los demás rubros, deportes, arte, cine, ciencias, matemáticas, salía gente premiada, en la política mas de los mismos. Volvió a sus 53 años a su querida Guadalajara, a decirles a los jóvenes que luchen, que no se rindan. Que sean honestos. Puso como ejemplo su amistad con Alejandro Iñárritu y Alfonso Cuarón, donde juntos se plantearon ser rectos con sus presupuestos, destinando el dinero a la pantalla. Con su lenguaje de cabrón, y huevos y los güey, Del Toro habla y subyuga al auditorio, puros jóvenes. Cito al diario El País: “En Guadalajara, el ídolo de la ciudad no es futbolista, ni cantante. Se llama Guillermo del Toro, hace cine y se enorgullece al decir que es un inmigrante en tiempos de Trump. Todos gritan cuando llega, todos enloquecen cuando se levanta, todos le aplauden y agasajan cuando se va. Es su héroe y también fue su vecino. Aquel joven de clase media que estudiaba en el Instituto de Ciencias de los jesuitas ha acabado triunfando en Hollywood y en Europa. La historia es perfecta, muchos quieren ser como él, pero pocos recuerdan que durante cuatro años no pudo dedicarse a filmar, que su carrera estuvo llena de perseverancia y que al cruzar río Bravo tuvo que hacer frente a un buen número de prejuicios. “[En Estados Unidos] el fotógrafo Guillermo Navarro fue a buscar un representante y le dijeron que para qué iban a querer un mexicano, si ya tenían jardinero”, cuenta. “Gracias, porque nos has hecho sentir orgullosos y dignos en momentos muy antimexicanos”, le gritaba desde el patio de butacas uno de los asistentes. En Los Ángeles ganó pero en Guadalajara arrasó, hasta el punto de que de una única clase magistral en el FICG se acabaron programando cuatro. “Llegar con esta película (La forma del agua), que es de la tripa más profunda, es lo mejor ya que cuando me dicen, qué hay de mexicano en tus películas, siempre ha contestado: “pues yo wey”.

 

AHORA LIOS SINDICALES (CAPUFE)

 

Declara el dirigente sindical de Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos, también malamente conocida como Capufe, que emplazan a huelga a esa dependencia porque van a privatizar sus servicios, antes de que se vaya Peña y Benito Neme, el dos veces compadre del presidente, y el secretario del socavón, Gerardo Ruiz Esparza, que le buscan un hueco de senador para que no lo toquen por el fuero, por tantas tonterías y cosas mal habidas que tiene como señalamiento de mal secretario. Meade nunca entendió todo el daño que les hará Ruiz Esparza, a la hora de votar. Pues bien, dice el dirigente sindical, Martín Curiel Gallegos, que van a emplazar a huelga a Banobras, que es quien opera los dineros de Capufe, porque se están dando cuenta y sospechan que van a privatizar ese organismo y dejarán a 1 mil 500 trabajadores fuera, sin empleos. Es inconcebible que, además de ser unos inútiles operándolos, ahora pretendan privatizarla, como han hecho con algunos tramos de autopistas, las de Amozoc-Perote, que se la dieron en concesión a la compañía española OHL. Es un insulto y una sospecha de las comisiones y cochupos. Cuando este sexenio llegó, y Peña se exhibía como un gran transformador y renovador, con muchas esperanzas, a los pocos días brotó el desconcierto, el gozo se fue al pozo. Sucede que quienes operaban las famosas tarjetas IAVE, las que compran los transportistas para cruzar automáticamente las casetas de cobro, se la quitaron a quien la tenía y se la dieron a un consentido de Ruiz Esparza, un tipo multimillonario, Roberto Alcántara, dueño de 30 mil autobuses y dueño de la línea aérea Viva Aerobús, quien viene su fortuna de la época de Hank González, del Grupo Atlacomulco. Para Ripley. Uno se pregunta desde este humilde espacio. ¿Por qué concesionan? ¿Qué no tienen la capacidad de operarlas con honestidad? En España, bendita tierra, es el Estado el que opera el famoso AVE (Acrónimo de Alta Velocidad Española), sus trenes rápidos, y siguen creciendo en rutas. Comenté alguna vez que los gobernadores debían fajarse con el próximo presidente que viene, y pedirle en una reunión de Conago, que las carreteras todas: autopistas y caminos estatales o federales y hasta los rurales, los operen los gobiernos del estado, lógico, con sus respectivas cuotas para poder darles mantenimiento. No se ataca el federalismo, los esquemas y normatividades deben seguir siendo federales y las patrullas por igual, pero cobrar en las casetas de paga, deben ser los gobiernos de los estados y, con ese dinero repararlas, darles mantenimiento y muy seguro tendríamos autopistas de doble piso, sin duda.

www.gilbertohaazdiez.com

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