¿QUÉ HIZO GANAR A UNOS?

COLUMNA ACERTIJOS

VIERNES 12 DE JUNIO DE 2015

Gilberto Haaz Diez

*“La culpa, Bruto, no está en las estrellas”, es, según Shakespeare, la famosa frase con la que Casio le convence para participar en el magnicidio. Camelot.

¿QUÉ HIZO GANAR A UNOS?

 

Y perder a otros. Se hacen preguntas muy sutiles. Esta, la elección del domingo 7 de junio, estuvo plagada de sorpresas. Dicen que los primeros sorprendidos fueron los que resultaron ganadores. Algunos. Veamos, había dos distritos muy reñidos, todos apostaban que Córdoba y Orizaba se iban al carril del PAN. Sin embargo, ganaron tranquilos, ambos dos (Fox dixit), los candidatos del PRI-PVEM. Veracruz entrega buenas cuentas a nivel nacional. Me dice un conocedor del altiplano, que va a aportar, entre los que ganaron y los plurinominales, quizá 20 diputados. Y aunque a Peña Nieto le persigan los fantasmas de Ayotzinapa, ahora mismo en Europa, donde gira y tiene protestas a la calle. Y esas duelen. Cuentan los historiadores que una vez Echeverría, al salir de un acto protocolario en parte de algún país de Europa, se fue sobre un chamaco que portaba senda manta de protesta.  Veracruz y Boca del Rio no pintaba como apareció. Los politólogos de café, los de La Parroquia y otros, gritan a los cuatro vientos que el culpable de la derrota del PRI-PVEM en Veracruz es el alcalde Ramón Poo Gil. Y dan pruebas. El Alex Syntex de los pobres, mordió el polvo. Si a esas dos mujeres, Carolina Gudiño, se les cayó la aspiración de estar entre los nombrados o al Senado o a la candidatura a la gubernatura, y a la trabajadora Anilú, el de la alcaldía de Veracruz, Poo perdió todo, dicen los sabios de la tribu. Ni sus luces de algún cargo público. O sea, como los meteoritos, llegó y se estrelló en otra galaxia. Voy por los sabios.

LOS SABIOS

La palabra sabio significó en un principio el que distingue los sabores. Es muy famosa la historia según la cual Aristóteles para designar un sucesor en la Academia tuvo que elegir entre Menedemo de Rodas y Teofrasto de Lesbos. Deliberó largo tiempo y finalmente pidió que trajeran vino de ambas islas; mientras reflexionaba bebía a sorbos de los dos: como juzgó ambos maravillosos, le dio el triunfo al de Lesbos porque tenía más cuerpo. (Del Pozo)

EL DE LA ROSA

Ayer escribí de un chaval que fue despreciado por una joven, cuando le entregó una rosa en el Mercado de las Flores orizabeño, la rosa es el símbolo del amor, de la amistad, del respeto. Tuve que haberla finalizado con este párrafo de la escritora Rosa Montero: “Como en el cuento del mercader árabe que entró en una ciudad un día de mercado y le dio a un mendigo dos monedas de cobre. Al irse, horas más tarde, se lo volvió a cruzar, y le preguntó qué había hecho con el dinero. Y el hombre contestó: “Con una moneda compré un pan, para tener con qué vivir, y con la otra una rosa, para tener por qué vivir”. Pues eso”.

De Borges: En el libro de sus conversaciones con Adolfo Bioy Cásares, habló de los libros: “Uno cree que ha de haber muchos libros como ‘Las mil y una noches’, pero no los hay. Los buenos libros han de venir al fin de las literaturas: son la destilación de muchos libros anteriores, de muchas literaturas. Ha de haber habido muchos libros de viajes para llegar a ‘Simbad”.

UNA DE ESPAÑA

Un campo francés, enero de 1939. Manuel Altolaguirre se había puesto toda su ropa encima para salir de España. Un soldado que estaba tiritando celebró la calidad de su abrigo. El poeta se lo quitó, se lo dio, y siguió desnudándose, hasta dárselo todo a quienes le rodeaban. Poco antes, o después, en otro punto de la frontera, era Antonio Machado quien tiritaba. Otro soldado le reconoció, y le regaló su manta. Hasta entonces, la cultura y el pueblo de España fueron una sola cosa. Quienes deseaban la vida de la muerte y la muerte de la inteligencia, se ocuparon de arreglarlo. Almudena Grandes.

DE KAFKA

García Márquez, en sus inicios de reportero-escritor, leía con pasión a los grandes de la literatura. Admiraba y amaba a Hemingway. Faulkner, Borges. Los grandes. Presumido tal cual, en sus días de gloria dice que él no es más que un ‘pobre notario que copia lo que le ponen encima de su escritorio’. Cuenta su biógrafo que un día regresó a la pensión, ‘se quitó los zapatos y se tumbó en la cama. Leyó la primera línea de La Metamorfosis de Kafka: “una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en monstruoso insecto”. García Márquez recuerda que pensó, fascinado: “¡Mierda!, así es como hablaba mi abuela.

DE RAUL DEL POZO

G. Ingersol, orador ateo, ex combatiente de la Guerra de Secesión, sacó una vez de la levita el reloj, al estilo de Gary Cooper, y dijo a la multitud: «Según la Biblia, Dios ha condenado con la muerte a los hombres que blasfeman. Yo voy a blasfemar». Blasfemó; una mujer se desmayó. Pasaron cinco minutos y no le cayó un rayo al coronel, así que siguió su predicación diciendo que el miedo crece, el miedo es bárbaro, el miedo cree en brujerías, el valor se yergue y piensa, no hay que tener fe alguna en una empresa como la de la religión que promete dividendos a los accionistas sólo después de muertos. De lo único que hay que tener miedo es del miedo mismo, dijo Roosevelt y acabó en una silla de ruedas. El miedo anda solo por el planeta mientras los accionistas de la Tierra se están quedando en cueros, y también los pobres de corbata.

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