UNA TARDE DE LUNES EN LA ALAMEDA

UNA TARDE EN LA ALAMEDA

RETRATOS

GILBERTO HAAZ DIEZ

 

UNA TARDE DE LUNES EN LA ALAMEDA

 

Comenté hace poco de un evento político en Orizaba. En su bella Alameda. La escena podría llamarse “Una tarde de lunes en la Alameda”, por parafrasear el cuadro de Diego Rivera: “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, pintado en 1947 y que hace muchísimos años, cuando quien esto escribe llegaba a hospedarse al hotel Del Prado, en Ciudad de México, donde abajo había un Sanborns y una librería Porrúa, ahí me extasiaba en esa sala de tomar un drink, y un día menos pensado vi pasar a un bad man (hombre malo), diría Donald Trump, ese jefe de policía en tiempos de José López Portillo, Arturo ‘El Negro’ Durazo, que daba temor solo de verlo, pero fijó su mirada en mí y me saludó con un movimiento de cabeza y yo hice lo mismo. Era terrible este Durazo, un día protagonizó un clincht con el Maestro Julio Scherer, editor de la revista Proceso. Al verle en un encuentro, leperón y majadero, con su gorra de General patito y sus guaruras protegiéndole, le dijo: “Julio, me gustas pa’ cogerte”. Scherer, hombre inteligente, le respondió: “Si es por la fuerza, seguro lo haces, pero si es por la inteligencia el que te lo hace soy yo”. Santo remedio. Ese cuadro de Rivera, estuvo fijo hasta 1985, cuando llegó el temblor lo mudaron al Museo Mural. Diego Rivera dijo de ese cuadro: “Los personajes del paseo sueñan todos, unos durmiendo en los bancos, y otros, andando y conversando”. Frente a la Alameda y frente al otro hotel, el legendario Regis, hace años, antes del temblor, allí pasaban mis días cuando iba a la capital. Gratos recuerdos de ese par de hoteles que derrumbó el Temblor maldito de 1985.
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